Nuestra venganza será la sonrrisa de nuestros niños

Bobby Sands

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Olentzero lo tiene claro: ¡No juguemos con la opresión del pueblo palestino!

Nuestro querido carbonero se prepara para recorrer Euskal Herria llevando un poco de felicidad y alegría, pero antes quiso aclarar que no piensa jugar con la opresión del pueblo palestino y por lo tanto, se niega a repartir juguetes que sean fabricados en Israel.

Olentzero hace propia la campaña internacional al Boicot a Israel BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) por medio de esta foto junto al cartel de la campaña "Ez jolastu palestinarren zapalkuntzarekin" y anuncia que participará en una kalejira que se realizará en Donostia, el sábado 24 de diciembre que partirá de la Catedrál del Buen Pastor a las 11:00 hs.

Horra! Gure olentzero!

La campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), que comenzó a tomar forma con el estallido de la Segunda Intifada en el año 2000, hunde sus raíces en la rica historia de resistencia civil palestina contra la colonización sionista (especialmente en las campañas anti-normalización que rechazaban la aceptación del apartheid). La convocatoria insta a distintas formas de boicot hasta que Israel cumpla las leyes internacionales poniendo fin a la ocupación de tierras y desmantelando el Muro; reconociendo los derechos fundamentales de las y los ciudadanos palestinos de Israel con plena igualdad; y respetando, protegiendo y promoviendo los derechos de las personas refugiadas palestinas para que regresen según lo acordado en la resolución 194 de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El llamamiento fue aprobado por más de 170 partidos políticos, organizaciones, sindicatos y redes de Palestina. Al adoptar un enfoque basado en los derechos, el llamamiento activa la universalidad de la Ley Internacional y los Derechos Humanos en el contexto palestino y unifica las posturas palestina e internacional, permitiéndoles resistir o facilitar la solidaridad junto a los demás para conseguir los indiscutibles derechos del pueblo palestino.

La eficacia y diversidad de la campaña resulta cada día más evidente. Pocos días después del ataque a la Flotilla de la Libertad, el Sindicato de Estibadores de Suecia realizó un bloqueo a barcos y cargas israelíes. En California, India y Turquía se llevaron a cabo bloqueos similares; y sindicatos belgas, británicos y vascos realizaron acciones vinculadas también con la campaña. La Unión de Trabajadores Municipales Sudafricanos (SAMWU) lanzó una campaña para crear “zonas libre de apartheid israelí”.

También se ha producido un avance sin precedentes en el campo del boicot cultural. Meg Ryan y Dustin Hoffman cancelaron su asistencia al 2010 Jerusalem Film Festival después del ataque a la Flota, mientras que las bandas The Pixies, The Gorillaz Sound System y The Klaxons cancelaron todos sus conciertos; y autores como Henning Mankell, Iain Banks y Alice Walker se unieron al llamamiento. Antes, otras figuras habían cancelado ya actuaciones en Israel (Elvis Costello y Gil Scott-Heron) o apoyado la campaña (John Berger, Naomi Klein, Ken Loach, Judith Butler y John Greyson).

A raíz del ataque a la Flotilla, el ayuntamiento de Swansea (Gales) se unió a la larga lista de ciudades de Europa occidental en excluir a Veolia de los futuros contratos de servicios públicos por su papel en la construcción del tranvía de Jerusalén, que unirá el este y el oeste de la ciudad y consolidará el control sobre los asentamientos ilegales que allí existen. Veolia está ahora intentando vender su participación en el proyecto del tranvía.

El boicot al apartheid de Sudáfrica tardó una década en hacerse visible en un pequeño número de países europeos, y por lo menos una década más para tener un impacto notable en los principales países occidentales. En este caso participan ya activistas de más de veinte países, incluidos algunos de América Latina y el Lejano Oriente, y el Estado de Israel está respondiendo al movimiento como si se tratara de una “amenaza existencial”. Sindicatos, partidos políticos, estrellas de la cultura e instituciones financieras a nivel mundial se van uniendo o apoyando indirectamente la campaña BDS. Como dijo un miembro fundador de la campaña, “nuestro momento sudafricano ha llegado”. Vamos a seguir usando BDS como una plataforma efectiva, creativa e integral para acabar con la injusticia israelí y conseguir la liberación de Palestina, la justicia y la igualdad.

Michael Deas y Hind Awwad (coordinadores en Europa y Palestina, respectivamente, de la campaña BDS).

 

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